
Qué hacer si aparece un desperfecto antes de entregar la vivienda
Si detecta una avería, daño o desperfecto justo antes de entregar la vivienda, lo más prudente es documentarlo, comunicarlo cuanto antes y pactar una solución por escrito. Ocultarlo suele complicar la firma y puede generar conflictos evitables con el comprador o con la comunidad.
Qué hacer en cuanto detecte el desperfecto
Si antes de entregar la vivienda aparece un desperfecto, el primer paso no es decidir si “se nota poco” o si “quizá pase desapercibido”. Lo correcto es actuar con orden y dejar constancia. En una compraventa, la mejor defensa para usted es la transparencia: documentar, comunicar y pactar una salida razonable antes de la entrega de llaves.
La lógica es sencilla. Si el daño afecta a un elemento privativo, conviene dejarlo identificado para que comprador y vendedor sepan exactamente qué se entrega y en qué estado. Si afecta a un elemento común, la intervención puede depender de la comunidad de propietarios o del administrador, porque la vivienda no está aislada del edificio. La Ley de Propiedad Horizontal recuerda que cada propietario debe mantener en buen estado su piso o local y que debe respetar las instalaciones generales y elementos comunes, evitando daños o desperfectos.
Siga estos pasos:
1. Haga fotografías y vídeos del desperfecto desde varios ángulos.
2. Anote la fecha y el momento en que lo detectó.
3. Si tiene presupuestos o reparaciones ya iniciadas, conserve facturas, mensajes y correos.
4. Distinga si el daño es del piso o de un elemento común del edificio.
5. Avise cuanto antes al comprador y, si procede, al administrador o presidente de la comunidad.
Cómo comunicarlo al comprador sin generar desconfianza
La comunicación debe ser directa, breve y verificable. No es necesario dramatizar ni minimizar. Lo útil es explicar qué ha ocurrido, qué alcance tiene y qué propone hacer usted. Si la reparación todavía no se ha ejecutado, diga claramente si la va a asumir antes de la entrega, si prefiere dejarla pactada con el comprador o si ambas partes acuerdan otra solución.
Esto es especialmente importante porque, según la Ley de Propiedad Horizontal, el propietario debe permitir reparaciones que exija el servicio del inmueble y facilitar la entrada cuando sea necesario para realizarlas. Además, el administrador tiene entre sus funciones atender a la conservación y entretenimiento de la casa, disponiendo las reparaciones urgentes y dando cuenta al presidente o a los propietarios.
Si el desperfecto afecta a un elemento común —por ejemplo, una bajante, una cubierta, una fachada o una instalación general— no asuma que debe resolverlo solo por su cuenta. Lo prudente es comunicarlo al administrador para que valore la actuación correspondiente y quede constancia en la comunidad.
Qué conviene pactar por escrito antes de la entrega
Cuando el desperfecto no impide la venta, lo más práctico suele ser alcanzar un pacto claro y escrito. Puede hacerlo en un anexo, en un correo aceptado por ambas partes o en una cláusula específica del documento de compraventa, siempre con la mayor precisión posible.
Lo importante es que quede definido:
1. Qué desperfecto se ha detectado.
2. Quién asume la reparación.
3. En qué plazo se realizará.
4. Si la reparación se hará antes o después de la entrega.
5. Qué ocurre si el coste o el alcance final cambia.
En este punto conviene evitar acuerdos ambiguos como “ya lo arreglaremos” o “se verá en la firma”. Esos mensajes no resuelven nada si luego hay discrepancias sobre el estado final de la vivienda.
Si usted prefiere compensar al comprador con una rebaja o con una retención temporal hasta la reparación, deje el mecanismo cerrado por escrito. La clave es que la solución sea objetiva y trazable, no verbal ni improvisada.
Errores frecuentes que conviene evitar
Hay tres errores que suelen complicar mucho una entrega:
- **Ocultar el desperfecto** esperando que no se descubra.
- **Reparar deprisa y sin prueba documental**, de modo que luego no pueda demostrar qué se hizo.
- **Dejar la solución para el día de la firma**, cuando ya hay presión logística y menos margen para negociar.
También es un error confundir un problema de la vivienda con uno de comunidad. La Ley de Propiedad Horizontal establece que los propietarios deben contribuir a los gastos generales y que, cuando se transmiten viviendas o locales, el transmitente debe declarar si está al corriente de pago y aportar certificación sobre el estado de deudas con la comunidad. Ese extremo puede ser relevante en la entrega, porque la operación no debería avanzar dejando flecos documentales sin revisar.
Otro error habitual es no coordinar la entrega con los contadores, llaves, mandos y accesos si la avería ha afectado a la habitabilidad o a una zona común. Todo lo que no quede inventariado acaba generando discusiones innecesarias.
Cuándo pedir ayuda para cerrar la entrega
Si el desperfecto es pequeño, quizá pueda resolverse con un acuerdo sencillo. Pero si hay desacuerdo sobre el origen, el coste o la urgencia, conviene apoyarse en una valoración profesional y dejar constancia antes de firmar. En UBICASA puede solicitar una orientación inicial en /valoracion-vivienda-madrid si necesita una referencia sobre el estado general del inmueble, o contactar directamente en /contacto si el caso requiere revisar la entrega con más detalle.
La valoración online es orientativa, no una tasación oficial, y ofrece un rango con informe PDF; si lo desea, puede solicitar visita opcional. Eso no sustituye el criterio técnico individual cuando el desperfecto puede afectar al cierre de la compraventa.
Resumen práctico
Si aparece un desperfecto antes de entregar la vivienda, haga esto:
1. Documente el daño con fotos, vídeo y fecha.
2. Aclare si afecta al piso o a un elemento común.
3. Comunique el hecho cuanto antes al comprador.
4. Consulte al administrador si interviene la comunidad.
5. Pacte por escrito quién repara, cuándo y cómo.
6. No oculte el problema ni lo deje para el final.
La mejor entrega es la que llega con la información ordenada y sin sorpresas. Cuando usted actúa con transparencia, reduce el riesgo de conflicto y facilita una compraventa más limpia.
